Las Premiere de cine suelen ser siempre lo mismo: esperas largas y frías formados en filas más largas y más frías, gente que espera entrar para ocupar el mejor asiento, pero sólo luego de haber visto a su estrella favorita, la prensa agolpada a un costado como caballos en espera de la señal para ponerse a correr…. Las Premiere suelen ser siempre lo mismo, pero esta era distinta, no por el tipo de película, no por el día nublado que recordaba a película
s lánguidas, pero con final feliz, sino por una razón, razón por la cual toda la gente esperaba con ansias: Guillermo del Toro.
Creo que no debe ser fácil vivir la vida de él, ser él, ni siquiera un día, reconocido como uno de los más grandes directores de cine del mundo, imaginé encontrar en él a un ser con muy poco tiempo para lo no “famosamente correcto”, pero no su calidez y dulzura ante toda la gente me dejó perplejo.
¿Es posible ver tanta amabilidad con la gente al ver como Guillermo parecía el “anónimo no famoso” y que desesperado entablaba un fugaz relación, pero relación al fin y al cabo, con cualquier ente que se le acercara?
¿Qué hace más grande a un hombre, lo que hace y se puede ver o lo que es y se puede sentir?
Guillermo tiene cara, mirada y actitud de niño, de esos que gozan con todo lo que venga, sean 148 fotos o 54 autógrafos, de esos que recuerdan cada cosa por lejana que sea, de esos que ponen caras divertidas y creen que el fruto de nuestro trabajo es sólo fruto del amor por nosotros mismos.
Luego de cruzar unas palabras con él, mi mente se dividió: una parte quedó estática y la otra empezó a girar rápido y revolucionada, con la sensación de que siempre se puede más, siempre se puede ser mejor, siempre se puede uno de los mejores directores de cine y seguir siendo tan sencillo como el guardia que veía con anhelo la imagen adorada de este hombre con alma y sueños de niño…pero de niño grande.
A la mayoría de los asistentes les gustó la película: Hell Boy II, pero después les gustó mucho más la posibilidad de acercarse a Guillermo y ver como se puede ser tan reconocido profesionalmente y tan desconocido para el mundo de la fama presumida y efímera, esa que a más de alguno a llevado de la mano, mano que algunos grandes seres no toman sino más bien, la ven le hacen un cariño y continúan pero en base a sus manos y principios, principios que son el final de una falsa apariencia y el comienzo de una vida en calma, paz y armonía, donde lo único que importa es jugar…Y en el caso de Guillermo, jugar a trabajar.
En Honor a Guillermo del Toro, cineasta mexicano.
